Sobre Takodeco
Nunca imaginé que terminaría diseñando escritorios.
En 2019 mis viejos cumplieron mi sueño de niño: tener mi propia cámara de fotos. Aprendí rápido y, en menos de un año, ya había pasado por un estudio y comenzado a trabajar por cuenta propia.
Ese crecimiento acelerado trajo un nuevo desafío: necesitaba una forma de financiar el equipo que me permitiera seguir avanzando. Fue entonces cuando nació Takodeco.
Con la creatividad de mi mamá, el oficio de mi papá y lo aprendido en la escuela técnica, transformé unos simples tacos de madera en mis primeros veladores. Lo que empezó como una manera de generar un ingreso extra, poco a poco tomó identidad propia.
Vendía en redes, ferias y eventos, donde conocí personas que empezaron a confiarme proyectos cada vez más grandes. Así pasé de fabricar veladores a diseñar muebles, remodelar interiores y transformar locales completos.
Fue justamente mientras trabajaba en esos espacios cuando descubrí un problema en el mío: mi propio escritorio no estaba pensado para mí.
Entonces hice lo que sabía hacer: diseñé uno adaptado a mi cuerpo, a mi postura y a mi forma de trabajar. La diferencia fue inmediata, pero también reveló algo más grande: la mayoría de los escritorios seguían fabricándose con medidas estándar, como si todos tuviéramos el mismo cuerpo, la misma postura y las mismas necesidades.
Esa experiencia cambió mi forma de diseñar. Hoy, antes de crear una pieza, pienso en la persona que va a pasar miles de horas usándola y en el espacio que va a transformar. Porque un buen diseño no solo debe verse bien; también debe sentirse bien.